23J: campañas, lonas y emociones en tiempos de IA

por | Jul 27, 2023 | 0 Comentarios

Quienes trabajamos en comunicación para el cambio social hemos asistido a este proceso electoral con una mezcla de emociones: interés, miedo, esperanza, nerviosismo, sorpresa o incertidumbre. La guerra de lonas o el uso de la inteligencia artificial (IA) han estado presentes en campañas de incidencia en las que la sociedad civil ha sido muy activa.

Finalmente, parece que los medios y las redes sociales han sido determinantes en la remontada del bloque progresista. Y es que la comunicación lo es todo, y todo comunica. Desde Freepress queremos compartir algunas reflexiones y aprendizajes sobre este momento decisivo que no deberíamos olvidar en el futuro.

Partíamos de unos resultados en los comicios del 28M en los que el uso de las emociones fue muy útil para la derecha. Agitar el fantasma de ETA y otras estrategias basadas en la desinformación y el ruido se impusieron a una relativa buena recuperación económica y social tras la pandemia. Eso ya daba igual porque…”¡Que te vote Txapote!”. Un eslogan tan indigno como efectivo.

Un grano de arena más

La ola reaccionaria, el anuncio del adelanto electoral para las generales y los acuerdos express alrededor de Sumar producían desencanto y pesimismo en buena parte del posible electorado de izquierdas. Ante un posible gobierno con la extrema derecha era esencial movilizar al voto por los derechos humanos y la justicia eco-social. En nuestras cabezas, las de varios equipos y personas que trabajamos en la comunicación transformadora, rondaban aquellas experiencias de desborde creativo y gráfico asociadas al 15M, al fin del bipartidismo o a las alcaldías del cambio. Sabíamos que el momento era otro, pero había que intentarlo. El resultado lo tienes justo abajo.

#vasyvotas

Al hilo de las reflexiones lanzadas por la carta #tenemosquehablar se trató de armar una campaña activista para el 23J. Se quería contrarrestar cierto relato fatalista y desencantado en los entornos de los movimientos sociales, la economía solidaria y personas afines a distintos partidos de izquierda.

#votasiquieres

Esta campaña animaba a sumarse a un voto alineado con los derechos humanos y la sostenibilidad del planeta. Con comicidad e ironía, la perspectiva debía ser positiva: propuestas frente a los discursos del odio, la negatividad y los reproches políticos.

#urnaytoalla

Empezó como una campaña animando de manera desenfadada y veraniega a votar por correo y luego fue mucho más allá. Creando comunidades temáticas de Whatsapp surgieron acciones de redes concretas como #votaconT, por los derechos de las personas trans, o #votaporcalor, poniendo en el centro la crisis climática . De aquí también nacieron iniciativas que transcendieron lo digital para realizar pegadas de carteles o propuestas de apoyo a personas trans para votar sin miedo.

Estas tres iniciativas, junto con #votaporfavor, un clásico de anteriores convocatorias electorales, nos coordinamos para convocar, difundir y replicar a toda la inteligencia colectiva que llamaba al voto en el mismo sentido. Cotillear en todos estos hashtags es una buena forma de ver la diversidad creativa que se generó.

Por supuesto, esta interesante experiencia de intercooperación solo fue un grano de arena más. Os invitamos a añadir en los comentarios otras iniciativas que os hayan gustado. Por nuestro lado, queremos mencionar otras dos aportaciones más que llamaron nuestra atención:

#votaycoopera

Una campaña de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, que puso foco en figuras representativas de los derechos humanos, como Nelson Mandela o Óscar Romero, de la ecología, como como Berta Cáceres, o de la cultura, como Federico García Lorca o Gloria Fuertes.

#antescerdoquefascista

Más de 800 dibujos de artistas profesionales y aficionados han llenado de cerdos antifascistas los timelines de la gente, recuperando para la causa a Porco Rosso, el protagonista de una famosa película de los estudios Ghibli.

¿Se coló la antipolítica de la mano de las IA?

Otras dos campañas importantes (y polémicas) para movilizar el voto progresista fueron las de Amnistía Internacional y Greenpeace.  A ojos de las críticas en los medios sociales, parecería que ambas apostaron por mensajes y representaciones emparentadas con el mantra de “todos los políticos son iguales”. ¿Se buscaba la sorpresa y la provocación? ¿Las redes se pusieron inesperadamente tiquismiquis? ¿Cabía margen para el matiz y la duda? Ahí queda el debate en vuestras pantallas para que cada cual llegue a sus conclusiones.

A propósito de estas dos campañas cabe preguntarse por el papel que tendrá Inteligencia Artificial a partir de ahora, ¿oportunidad o amenaza? En Arrels ya “convirtieron” a las candidatas municipales del 28M en personas en situación de calle. La Asociación adELA le robó la voz a Feijóo, Sánchez, Abascal y Díaz. Por su parte, Médicos del Mundo creó a NOELIA, una candidata preocupada por las políticas de salud.

Soportes de toda la vida: guerra de lonas

Eso sí, los clásicos de la propaganda electoral nunca mueren. Quién nos iba a decir que en un 2023 totalmente virtualizado andaríamos tan pendientes de esos grandes carteles que cuelgan de las fachadas de nuestros edificios. A finales de junio VOX “tiraba a la basura” la Agenda 2030, el feminismo, y las personas LGTBI (con un dominio regulinchi del Photoshop).

El 3 de julio Desokupa desplegaba una ostentosa demostración de su odio (también muy mejorable en términos de diseño) que no tardaría en ser contestada por el movimiento por la vivienda. “¡A ver a qué pájaro votas!” lucía el ingenioso cartel de SEO Bird Life. Y cuando pensábamos que las plataformas de recogidas de firmas habían muerto, Avaaz se posicionaba con otra gran lona en la Plaza Pedro Zerolo “Contra los Pactos del Odio” (PP-VOX). Un diseño del que por cierto tuvieron que retirar la palabra VOTA por mandato de la Junta Electoral.

Un final ¿feliz?

Nunca podremos saber qué hubiera pasado sin todas estas acciones protagonizadas por la sociedad civil. En el futuro, las escuelas de comunicación política probablemente asocien “la remontada” final de la izquierda a elementos más mainstream: el nerviosismo de Feijóo en los últimos días; la valentía de Sánchez al mostrarse en los medios de derechas (pero también en podcast como La Pija y la Quinqui); o la ilusión despertada por Sumar. A nuestro alrededor sobre todo lo que respiramos es alivio por haber evitado que la ultra derecha entre en el Gobierno. No en vano, ese fantasma hizo viral esta frase cuya autoría nos ha sido imposible localizar: “perder las elecciones es normal en una democracia, lo malo es perder la democracia en unas elecciones”.

Entonces, ¿movilizarse siempre merece la pena y siempre genera cambios? Es difícil responder, pero, en todo caso, en Freepress entendíamos que este era un momento importante con el que comprometerse. Cabría preguntarse también si la creatividad, el humor y el diseño son herramientas para el cambio social y la defensa de la democracia. Creemos que sí, pero no somos ingenuos. Se necesita del contagio social y la inteligencia colectiva para que sean totalmente efectivos. Sin una sociedad activa e informada, de nada nos vale tener a comunicadoras y artistas poniendo su talento en juego.

Lo importante es seguir construyendo una mirada crítica sobre cómo comunica el tercer sector en su incidencia política y las difíciles relaciones entre la calle, los partidos y las instituciones. Además, este 23J nos ha servido como impulso para  seguir tejiendo lazos con iniciativas que pongan nuestro oficio al servicio del cambio social. Que cada vez seamos más y más amigas en el ajo.

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